sábado, 3 de mayo de 2008
viernes, 11 de abril de 2008
A propósito de la Antorcha
Es bien sabido que en la belicosa grecia clásica, donde poleis o ciudades estado combatían permanentemente entre sí, se instaló la costumbre de celebrar las Olimpíadas como una forma de suspender, al menos por unos días, el ya aburrido hábito de la batalla y cambiarlo por otro, relativamente parecido. El espectáculo de la competencia deportiva era una demostración a los dioses, los Olímpicos, de los más exquisitos, fuertes y operativos cuerpos humanos en su máxima expresión. Si bien durante este breve período la cantidad de bajas era evidentemente menor, las ansias de triunfar e imponerse por sobre los representantes de las otras poleis (helenas, esto es, aquellas que hablan el griego, no cualquier bárbaro, por supuesto) se mantenían, e incluso en algunos casos, al parecer, se exacerbaban. Imagino que debe haber existido entonces algo similar al barrabrava moderno, perfectamente justificado y amparado por el hecho concreto de las guerras subyacentes, apenas controlado, en todo caso, por el deber de paz transitoria para con los dioses. Lo cierto es que, como el carnaval permite en la edad media la expresión obscena, descarada y afectada de todo lo que el ciudadano se ve obligado a guardar dentro de sí durante el año, así las Olimpíadas hacían las veces de expiración definitiva (hasta la siguiente Olimpíada), con puntajes y podios concretos, 'cara a cara', de broncas acumuladas a través de cuatro largos años (¿cuatro eran?).
Hoy, en el mundo de Coca-Cola, las Olimpíadas son mundiales. Participan de sus competiciones todos los bárbaros que quieran (son, en definitiva, todos bárbaros a los ojos de sus contrincantes), o que puedan. Y, si bien el discurso oficial sostiene aquello que Rocky Balboa, con párpados hinchados y pésima dicción gritaba, desaforado, en el cuadrilátero moscovita luego de vencer a su rival ruso en plena Guerra Fría ("mejor es que dos tipos se maten boxeando a que 20 millones lo hagan tirándose bombas"); si bien el discurso oficial lo sostiene, la obscena realidad muestra que esa suspensión de la matanza, por más efímera que fuera, no se lleva a cabo de ninguna manera, en ningún nivel del plano concreto.
Veo las caras de centenares de deportistas que hacen circular, uno tras otro,
Detrás de las vallas, aquí y en París, manifestantes pro tibetanos se hacen ver y escuchar. Algunos con cierta violencia, otros con calmos mantras, todos ellos piden, ruegan, que no se destruya más de lo que se ha destruido del país más espiritual del planeta. Intentan hacer consciente, no al deportista, ya que tampoco desean amargarle su momento de gloria, sino al televidente, de una masacre absolutamente contradictoria, y a la vez tranquilamente coexistente, con el evento 'lúdico'.
Bush pide a los chinos un poco de diálogo (también por TV). Después viene un anuncio publicitario. A Coca-Cola no parece importarle demasiado.
sábado, 19 de enero de 2008
INLAND EMPIRE 3.0
Míster excusas pide clemencia una vez más, colmando la cuenta corriente de sus lectores. Apenas voy a puntear un par de elementos y los voy a desarrollar más tarde: la joda me aprieta.
1. It's Difficult to see it from the road. Como siempre, como ante cualquier obra de magnitud (frente a cualquier mierda tambien vale): leer es releer. No nos hagamos los críticos, disfrutemos de una segunda vuelta. El placer crece y el sentido de cada toma comienza a hacer pie.
2. A woman in trouble no es específicamente Nikki. Que Nikki está desquiciada es un hecho. Pero dudo de que Nikki sea la protagonista. La historia parece ser la de una anónima puta polaca, y Nikki, su heroína de la tv/su proyección/el personaje principal de sus sueños. También cabe pensar en dos historias simultáneas, con sus respectivos sitios espejados, Lodz y Hollywood. La puta escapa de su realidad buscando en el televisor. Su zapping europeoriental le da dos o tres varientes. En algún canal a alguien se le ocurrió poner una sit-com de conejos adúlteros. La programación oficial muestra (una película de Lynch?), directo de Hollywood, donde las estrellas generan sueños y los sueños generan estrellas. Una fábrica que despide desechos químicos, y todos lo que respiran a su alrededor (media mediante, el mundo entero) se enferman, comienzan a ver cosas que no están ahí. También sirve, esto precisa trabajo, pensar en La Mujer en problemas. Esto nos lleva al siguiente punto:
3. Narrativa fractal: todas las cosas son una. Lo uno y lo múltiple se dan la mano y bailan alegremente, como alguna vez había sucedido con Heráclito (no gratuitamente, 'Heráclito el Oscuro'). En cada átomo está contenido todo el universo. Cada letra contiene a la palabra que la lleva, cada palabra al párrafo, cada párrafo a la obra entera. 'Una mujer', desgarrando la lógica -como corresponde- es 'La Mujer'.
lunes, 7 de enero de 2008
POLES APART
cada cosa, pobrecita, no es más que la mera ausencia de su oposición.
guerra fría
martes, 13 de noviembre de 2007
EXTRACTO 2
Burroughs, Op. Cit., pag.114.
EXTRACTO: Leif el Malasuerte
Burroughs, El almuerzo desnudo, 1959. Trad. al esp. de Martín Léndez, Anagrama, 1989. Pag 180.